Que no nos duerman con cuentos de hadas

29-08-2012 por Leonel Caraccioli

Esta vez quería hacer una pequeña reflexión sobre la "responsabilidad social empresaria", "solidaridad" y el mal uso (o el aprovechamiento) del término por algunas empresas y organizaciones.

La solidaridad o la responsabilidad social empresaria no es el darle a alguien que está por debajo de mi posición dominante un poco de plata o mercancías según lo que la parte contable diga que es suficiente, para poder eximirnos del pago de algún que otro impuesto y para que el departamento de marketing pueda hacer una buena publicidad con eso. Cuando no están acompañadas de sobreprecios o chicanas impositivas para poder evadir impuestos deduciendo cifras fraudulentas.

Es muy triste ver campañas o notas "periodísticas" (infomerciales) que muestran las obras realizadas por tal o cual empresa, los juguetes que le regalan a X hospital, la plaza que arreglaron, etc. En si no es que moleste el que hayan realizado esas actividades (todo lo contrario, siempre y cuando esté dentro de la ley) pero el hacer una campaña publicitaria con eso, aprovechando la miseria e ignominia del otro para el beneficio de la empresa, da pena. Y encima, tenemos que soportar que tergiversen el nombre de esa acción tildándola de "solidaridad" o "responsabilidad social empresaria". Cuando en realidad se trata de simplemente dádivas, limosnas o en el mejor de los casos "donaciones".

En este sentido me parece excelente la frase de Eva Perón en su libro "La razón de mi vida" que dice: "[...] para que la limosna fuese aún más miserable y más cruel inventaron la beneficencia, y así añadieron al placer perverso de la limosna el placer de divertirse alegremente con el pretexto del hambre de los pobres. La limosna y la beneficencia son para mí ostentación de riqueza y de poder para humillar a los humildes[...]". No hace falta hacer un esfuerzo muy grande para establecer un paralelismo entre esta frase y la perversa "solidaridad" de ciertas empresas que utilizan el hambre para fines comerciales y/o marketineros. Como nota dejo el fragmento de la película Evita con Ester Goris: http://www.youtube.com/watch?v=2RTm02sE5dc

Solidaridad es mucho más que eso. Solidaridad es, en principio, una construcción colectiva a lo largo de un tiempo, que depende del accionar activo de más de una persona. No se trata simplemente de alguien que da y otro/s que recibe/n. Sino que, debe ser un ir y venir de acciones de ayuda mutua, formando una sinergia y un círculo virtuoso que fortalezca su capacidad de acción. Logrando fortalecer y hacer "precisamente" más sólida a una comunidad. Es, en efecto, la aplicación de la frase de la canción: "en la calle codo a codo, somos mucho más que dos".

Solidaridad es mejor entendida, entonces, como un estado y con distintas graduaciones (a lo sumo, un adjetivo) y no como una acción. Y también se desprendería de la definición del párrafo anterior, que la solidaridad no es propiedad de ningún actor en singular sino que se refiere a una comunidad.

Solidaridad se forja cuando se dona sangre para ayudar a alguien que está necesitado, cuando se juntan víveres para una comunidad que está desbastada por una tragedia y podríamos seguir. La solidaridad se va forjando a lo largo del tiempo con acciones como las anteriores. Por lo tanto una sociedad o un grupo está mejor parado (más "sólido") para los problemas que se le presenten y con mejores expectativas de desarrollo y crecimiento.

Se debe estar disponible cuando la sociedad lo necesita, y no, cuando existen excesos de utilidades que hay que liquidar (y buscar deducir impuestos) o cuando se saca un producto nuevo al mercado.

En es mismo sentido responsabilidad social empresaria no son dádivas ni donaciones de una empresa a la comunidad, no se trata de arreglar una plaza o armar un comedor. Creo, a nivel personal, que la asistencia social debe estar a cargo del estado nacional al igual que la educación y la salud.

En realidad, la empresa debe entender que se encuentra operando dentro de una sociedad y que sus acciones están impulsadas, limitadas y guiadas por el bien común de la misma. La empresa debe ser cuidadosa y respetuosa del ecosistema social, cultural y natural en el que se encuentra.

Una empresa petrolera no podrá lavar nunca los suelos contaminados que deja en las zonas de explotación abriendo comedores o pagando becas de estudio. Si esa empresa quiere ser socialmente responsable, debe establecer políticas de explotación sustentables ecológicamente y socialmente hablando.

Cuando una empresa (sobre todo una grande) se instala en un lugar modifica socialmente ese lugar, son infinitos los ejemplos que se pueden enunciar sobre los pueblos que son creados gracias a una empresa. También es tristemente fácil de enunciar los pueblos que son destruidos y con ellos sus familias cuando las empresas se van del lugar al acabarse su rentabilidad o elemento de explotación.

Si una empresa telefónica quiere implementar un programa de solidaridad, no hace falta que cree una fundación para ayudar a madres desamparadas, una buena práctica sería que ante un desastre natural abra las comunicaciones telefónicas dentro de la zona afectada para que la gente y los servicios de emergencias puedan tener una buena base de comunicación. Alguna acción en ese sentido sería solidaria con la comunidad en la que ejerce su actividad.

Me quedó grabada una frase que escuché por primera vez cuando estaba haciendo el ingreso en la facultad y era: "hay que devolverle a la sociedad lo que la sociedad nos dio en algún momento". Siempre que uno se desarrolla en un medio social obtengo de este algo: conocimiento, información, ayudas, facilidades, etc. Por lo tanto una empresa debe devolverle a la sociedad lo que se le ha dado oportunamente, es socialmente responsable que lo haga.

Por lo tanto, creo que se debería modificar el concepto que se usa, y muchas veces con picardía, en una práctica casi aceptada o mal entendida por el imaginario colectivo.

Leonel Caraccioli